Guía igualdad
Unión de Trabajadores de la ONCE de UGT
Martes, 11/08/2020
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Trabajos ganadores en el Concurso de Microrrelatos de UTO-UGT

22/11/2019

Primer Premio

Autor: Alberto García (Valencia)

“Con paso firme”

En un lugar de la Europa, de cuyo nombre no puedo olvidarme, nació una pequeña llamada Noa. Entre balbuceos, llantos y risas la niña creció y tras su primera palabra que fue mamá, vinieron otras muchas, que la convirtieron en la muñeca de la casa. Trascurrieron meses y años, pasaron cursos de primaria, pasó el primer beso y la ESO, las tardes en el parque con los amigos, algunos bailes de perreo “reggetonero” con aquella canción tan pegadiza del verano que decía, <Te vienes conmigo nena, porque yo te lo digo ¡yeah!>. El baile terminó cuando un día Jaime en vez de besarla en los labios, se los partió con la repugnante excusa de los celos. “Pero yo te quiero, te quiero mas que nadie, eres mi princesa”.

Encerrada en el baño recordó aquella charla improvisada y cargada de emociones, que, sobre el machismo, le había dado su profesor de historia al repasar episodios de la vida Marie Curie, y resonaba todavía en su mente, “las mujeres pueden cambiar el mundo, y si no les ponemos obstáculos este mundo sería otro, y sería mejor”. Escupió en el lavabo la sangre de la boca, con paso firme cruzó el salón, abrió la puerta salió a la calle y ni tan siquiera dijo adiós.

Noa renuncio a ser princesa y hoy compatibiliza su carrera como bioquímica con su lucha contra la violencia de género en una asociación de la ciudad de cuyo nombre no puedo olvidarme.

 

Segundo Premio

Autora: Ana Irene Rodeles (Navarra)

“Algunos golpes no suenan”

Desde mi habitación, puedo observar a mi vecina maría, camisón ceñido, y cabello recogido con alguna bisutería.

Me estremece su persistente mirada de vacío infinito, intento captar su atención con gestos, música, pero nunca presta atención a mis señales, parece una mujer invisible, no habla con nadie.

Por las noches escucho voces, irrumpiendo el silencio de forma estrepitosa, las estrellas son testigos de su desamor.

Siento impotencia, sentimientos antagónicos, hablar o no hablar con ella.

Hace días que la veo sentada en el sofá, ya no se arregla para ir a trabajar, pienso en la posibilidad de un despido.

Esta noche, también desveló mi sueño un ensordecedor zumbido y después silencio sepulcral.

Llevo horas asomada a la ventana, necesito verla, hoy seré valiente, le diré que abandone el hogar conyugal y denuncie al parásito con el que habita, no está sola y la vamos a ayudar.

Ha ocurrido algo terrible, la ambulancia detenida en mi portal, una camilla, una mujer, es maría, desenlace fatal.

El tiempo jugó en contra, siento un dolor desgarrador, mi impasividad coadyuvó con su autoconvencimiento de batalla perdida.

El parásito maltratador dejó de emitir zumbidos, fue detenido por la policía, pero maría ya no está viva.

Ahora soy consciente que existen los golpes que no suenan, porque van dosificados en silenciosa agonía, con el único objetivo de ir minando a la persona hasta matarla, y cuando se detecten, debemos actuar a tiempo y denunciarlos.

 

Tercer Premio

Autora: Catherine A. Martín Matías (Baleares)

“No es un juego de niños”

Emma va de la mano de mamá, de camino al colegio como cada mañana. Mamá siempre está triste, y papá es el culpable. Le insulta si no obedece sus órdenes, o le pega si la cena no está en la mesa cuando llega de trabajar.

Después de darle un beso de despedida, entra en clase con sus compañeros. Hoy la profesora tiene preparada una valiosa lección que cambiaría su vida:

-  Vamos a jugar todos a un juego, se llama “¿cuánto puedes aguantar?”. Formad un círculo en el centro. Os tendréis que poner de cuclillas y sin que las manos toquen el suelo. Empezamos!.

Siguen las normas entre risas sin entender cuál es el fin. A los 5 minutos algunos han abandonado, otros siguen aguantando con dificultad.

A los 20 minutos todos están sentados en el suelo, quejándose de dolor en las piernas y comparando quien ha aguantado más tiempo.

Viendo el resultado la profesora concluye el juego explicándoles que no deben esperar a que el cuerpo les duela para cambiar, al igual que en las parejas no hay que esperar a que sea demasiado tarde para poner solución, sino que hay que adelantarse y acabar con el problema.

Emma piensa en mamá, en el tiempo que lleva aguantando ese dolor.

A la salida del colegio, ella está allí esperándola. La niña corre a sus brazos:

-  Mamá ya no tienes que aguantar más, vamos a ser felices tú y yo.

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